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Documento Informativo
de la Comisión de Alimentos del Reino Unido.
Autores: Sue Dibb y Dr Mike Fitzpatrick.
Abril de 1999.
En julio de 1996 el Departarnento de Salud del Reino
Unido advirtió que los fitoestrógenos encontrados
en las fórrnulas de leche de soja para lactantes podrían
afectar la salud de éstos. Al advertir a los profesionales
de la salud, el Médico en Jefe, Sir Kenneth Calman, dijo
que las fórmulas con soja sólo se les deben administrar
a los bebés siguiendo las recomendaciones de un profesional
de salud. Hizo énfasis en que la leche materna es el mejor
alimento para proteger a los bebés de cualquier alergia y
comentó que existen alternativas a la soja para recetarles
a los bebés con alergias y que no pueden tomar leche materna.
Las fórmulas para lactantes basadas en la
soja y la mayoría de los productos derivados de la soja contienen
una clase de componentes naturales conocidos como fitoestrógenos,
los cuales producen una actividad biológica en los seres
humanos y en otros mamiferos. Como lo sugiere el nombre, los fitoestrógenos
tienen la capacidad de imitar algunas de las acciones del estrógeno,
la hormona femenina; sin embargo, los fitoestrógenos también
causan un amplio rango de otros efectos en el sistema endocrino.
Existe la preocupación de que ciertas clases de fitoestrógenos
presentes en la soja (isoflavonas) tienen un potencial toxico importante
en el sistema reproductor y en el desarrollo, si les son suministradas
a los lactantes. En 1996 el Comité Gubernamental de Asesoramiento
Alimentario del Reino Unido les pidió a las compañías
que investigaran la eliminación de las isoflavonas de la
soja en la leche administrada a los lactantes, pero a pesar de la
evidencia de que esto es posible (ver a continuación) las
compañías aun no han Ilevado a cabo dicha investigación.
Los efectos biológicos potenciales en los
lactantes debido a las isoflavonas de la soja han sido claramente
identificados, e incluyen cambios en las funciones de las glándulas
sexuales, el sistema nervioso central, la glándula tiroides
y los patrones de comportamiento (1-6).
La exposición de los lactantes a las fórmulas
a base de soja, y por ende a las isoflavonas es bastante alta, 1000
veces mayor que la encontrada en los lactantes alimentados con leche
matema o con fórmulas a base de leche de vaca (7-9).
Las isoflavonas son absorbidas por los lactantes
(7) y los niveles de éstas en el plasma sanguíneo
de los lactantes a los que se les han administrado fórmulas
a base de soja son comparables a los niveles que tienen efectos
estrogénicos significativos en los experimentos con animales
(10).
Al igual que muchos factores que afectan negativamente
el sistema endócrino, las isoflavonas de la soja pueden afectar
el buen funcionamiento de la glándula tiroides en los seres
humanos. Según diversos documentos de los años ´60,
los lactantes alimentados con leche de soja desarrollaron bocio
aunque los factores bociogénicos no fueron identificados
en ese momento (11-15). Otros informes más recientes han
identificado la real y potencial toxicidad de la soja en la glándula
tiroides (16-19), identificandose como el factor activo en la soja,
a las isoflavonas. En pruebas in vitro, estos compuestos inhiben
las reacciones catalizadoras de la peroxidasa tiroidea, en concentraciones
que son comparables a aquellas presentes en el plasma de los lactantes
humanos (20). Se ha encontrado bocio maligno en los animales experimentales
alimentados con soja (21) y existe el potencial de que las isoflavonas
de la soja causen cáncer en la glándula tiroides de
los seres humanos.
Existen informes de otros efectos biológicos
de las isoflavonas en los lactantes (22-23).
También existen informes sobre los efectos
biológicos en los adultos. En un estudio sobre la alimentación
realizado en el Reino Unido a mujeres premenopáusicas, se
comprobó que 60 gr de proteína de soja por día
durante un mes, afectaba el ciclo menstrual, y los efectos de las
isoflavonas continuaron durante tres meses después de terminada
la dieta con soja. Estos efectos se presentaron en niveles de dosificación
de acuerdo con el peso corporal, lo cual significa que las dosis
estuvieron en un orden de magnitud más bajas que los niveles
a los cuales están expuestos los lactantes. Para estos últimos,
los altos niveles de exposición, junto con una alimentación
regular y frecuente durante el día, dieron como resultado
que los lactantes alimentados con leche de soja presentaban mayores
niveles de isoflavonas en el plasma que cualquier otro grupo. Por
lo tanto, los lactantes alimentados con leche de soja están
expuestos a grandes dosis de isoflavonas por mucho más tiempo,
en comparación con las mujeres premenopáusicas afectadas
por la ingestión de soja, de los estudios mencionados.
Dc hecho, los lactantes que son alimentados con
leche de soja desde su nacimiento pueden experinientar estas altas
exposiciones hasta por 12 meses o más tiempo, incluyendo
los períodos criticos de la diferenciación sexual
después del nacimiento.
Hasta la fecha los efectos de las isoflavonas en
las mujeres se presentan como cambios en el status de las hormonas
esteroides sexuales y en la secreción de los pezones (25-25).
En las mujeres premenopáusicas, existe un claro potencial
para que las isoflavonas modifiquen la fertilidad.
Aunque el estudio no fue concluyente, se identificó
una asociación positiva importante entre el consumo de formulas
a base de soja y la creciente aparición de telarquía
prematura en Puerto Rico (26).
In vitro, las isoflavonas de la sojya son inhibidores
potentes de la oxidoreductasa 17-b-hidroxiesteroide (27-28) y por
lo tanto pueden modular la síntesis y el metabolismo del
estradiol y de otras hormonas esteroides (29).
Se ha demostrado la toxicidad de las isoflavonas
en la reproducción y en el desarrollo de diferentes especies
de animales (30-34).
Fue la toxicidad de los niveles dietarios de las
isoflavonas en los animales lo que causó la primera alarma
en la comunidad científica y atrajo la atención al
hecho de que las isoflavonas de la soja afectaban el sistema endocrino
(35). En diversos animales, como los leopardos (34), los ratones
(33), las ratas (21), las codornices (32), los esturiones (36) y
las ovejas (37) se han observado efectos sobre la reproducción,
infertilidad, enfermedades de la glándula tiroides o enfermedades
en el higado causadas por la ingestión de isoflavonas.
En 1996, el Comité Asesor de Alimentos del
gobierno Británico le pidió a las compañías
fabricantes de fórmulas a base de soja que investigaran la
posibilidad de reducir los niveles de fitoestrógenos en sus
productos. El procesamiento stándard hace muy poco por reducir
los niveles relativos de isoflavonas en las fórmulas infantiles
a base de soja (38-39). Sin embargo las isoflavonas se pueden eliminar
mediante la extracción etanólica y esto ha sido demostrado
en diversos documentos que detallan los métodos para analizar
las isoflavonas en los productos de la soja (38-40). También
se puede conseguir proteína de soja libre de isoflavonas
como es el caso de la Arcon F, un producto de la proteína
de soja producida por la Compañía Daniels Midland,
usada como control en los estudios clinicos (24). Los laboratorios
Abbott-Ross (fabricantes de la fórmula con base de soja,
isomil) han desarrollado una fórmula baja en fitoestrógenos
e informan de pruebas exitosas del producto (41).
A pesar de todas estas evidencias de que es posible
eliminar los fitoestrógenos a nivel comercial, los fabricantes
de las fórmulas a base de soja para los lactantes se resisten
a hacerlo.
En el Reino Unido, su gremio comercial, la Asociación
de Fabricantes de Alirnentos Infantiles y Dietéticos (IDFA
en inglés) le ha comunicado a la Comisión de Alimentos
que el procesamiento para eliminar los fitoestrógenos podría
afectar la calidad de la proteína (42) - una afirmación
que parece ir en contra de la evidencia presentada anteriormente.
Está bien demostrado que los lactantes son
especialmente sensibles a los factores que afectan el sistema endócrino
y por esta razón son un grupo de alto riesgo en términos
de exposición. Por lo tanto, cualquier exposición
de los lactantes a estos factores, incluyendo los fitoestrógenos,
se debe mantener en el mínimo nivel posible. Sin embargo,
en la actualidad, los lactantes alimentados con leche de soja están
sometidos a una exposición más alta que cualquier
otro grupo de la población; una situación que ha llevado
al Doctor Daniel Sheehan, Director del Departamento de Investigaciones
sobre el Desarrollo y la Reproducción en el Centro Nacional
de Investigaciones Toxicólogas de la FDA (Food and Drugs
Administration, EE.UU.) a observar que los lactantes alimentados
con fórmula a base de soa han sido puestos en riesgo, en
un gran experimento humano de niños, sin control y sin ninguna
norma (43).
Los riesgos asociados con la exposición a
los fitoestrógenos por parte de los lactantes están
bien determinados y las primeras sospechas surgieron hace una década
(44). Posteriormente, han sido identificados los efectos nocivos
de los fitoestrógenos en los lactantes alimentados con soja:
en particular es evidente que los lactantes alimentados con fórmulas
con soja están en un verdadero riesgo de sufrir dafios crónicos
en la tiroides y de hecho los lactantes que sufran de un mal funcionamiento
de la tiroides deben evitar fórmulas con soja y la leche
de soja. Puede que pase cierto tiempo antes de que se cuantifiquen
totalmente otros riesgos, pero se pueden evitar todos los riesgos,
ya que está disponible la tecnologia para que los fabricantes
reduzcan en gran parte el contenido de fitoestrógenos en
las fórmulas con soja.
La Comisión de Alimentos considera que es
irresponsable por parte de los fabricantes de las fórmulas
de soja continuar poniendo a los lactantes en un riesgo innecesario
por la exposición a los fitoestrógenos y por lo tanto
ha solicitado la eliminación inmediata de los fitoestrógenos
en las fórmulas de soja para los lactantes.
En Asia la soja no fue utilizada en la alimentación
de los lactantes. En 1930 el Doctor Ra Guy del Departamento de Salud
Pública del Peiping Union Medical College encontró:
pertinente observar que nunca se ha observado que las mujeres
de Peiping usen leche de soja natural para alimentar a sus hijos.
Esta bebida no se hace en las casas en Peiping, sino que es vendida
por vendedores ambulantes como una solución muy débil
y caliente de la proteína de soja y generalmente es consumida
por los ancianos como reemplazo del té. La leche de soja,
como complemento de la dieta de los lactantes, es bastante tediosa
y dificil de preparar. Su demanda se basa en que ha sido ofrecida
recientemente en los diferentes centros de salud, pero es tan ajena
a esta comunidad como la leche de vaca (45).
En publicaciones posteriores, el doctor Guy informó
del uso de la leche de soja como alimento para los lactantes. El
objetivo de este informe fue el de comentar sobre los posibles usos
de la leche de soja para solucionar el problema de alimentar los
lactantes que no recibian suficiente leche matema en un pais donde
no se consume la leche de vaca. De nuevo Guy observó que
aunque se venda caliente una leche de soja diluida o TOU FU
CHIANG en las calles de Pekin y ésta era ingerida por los
ancianos en lugar de té, al contrario de las naciones occidentales,
no se usaba la leche de soja para alimentar a los lactantes
(46).
Se ha demostrado que la soJa afecta las funCiones
de la glándula tiroides en los seres humanos. Un estudio
realizado por investigadores japoneses concluyó que la ingestión
de una cantidad moderada de soja por parte de pacientes adultos
podría causar el agrandamiento de la glándula tiroides
y suprimir la función de ésta (17).
Estos investigadores estudiaron los efectos de surninistrar
30 gr diarios de soja en encurtido sobre la función de la
glándula tiroides. Durante la investigación, se informó
que la ingestión de iodo (en algas marinas) fue normal en
todos los pacientes.
Los investigadores observaron un aumento significativo
en los niveles de TSH en un grupo de 20 adultos alimentados con
soja durante I mes (grupo I) y en un grupo de 17 adultos alimentados
con soja durante 3 meses (grupo 2). En dos de los pacientes, los
niveles de TSH aumentaron dramáticamente, de aproximadamente
1 micro-U/mL hasta 6.5 o 7.5 micro-U/mL. No se presentaron cambios
significativos en los niveles de iodo inorgánico, T3 o T4
en ninguno de los grupos, pero hubo un aumento significativo en
el F T3 y en el F T4 de los pacientes del grupo 2 después
de dejar de consumir soja.
Se apreció un bocio no bien definido e hipotiroidismo
en tres de los pacientes del grupo 1 y en ocho de los pacientes
del grupo 2. Los pacientes del grupo 2 también presentaron
sintomas asociados con el hipotiroidismo: estreñimiento (53%
de los pacientes), fatiga (53% de los pacientes) y letargo (41%
de los pacientes).
El bocio en los 11 pacientes era un bocio no bien
definido que se encontraba entre los rangos I y 11 de agrandamiento.
Uno de los pacientes del grupo 1 desarrolló tiroiditis subaguda.
El tamaño del bocio se redujo en nueve de los pacientes después
de 1 mes sin consumir soja pero persistió en dos de los pacientes.
Se necesitaron 6 meses de tratamiento con T4 para que se redujera
el tamaño del bocio en estos paclentes.
El hipotiroidismo subclinico se define como la combinación
de un TSH moderadamente elevado con un 14 libre normal , una condición
que se esta volviendo común y que eventualmente puede evolucionar
hacia un evidente hipotiroidismo, especialmente en aquellas personas
con anticuerpos antitiroides. El hipotiroidismo subclinico se define
como un estado asintomatico en el cual la reducción de la
secreción de las hormonas de la tiroides se compensa mediante
un aumento en la producción de TSH para mantener un status
clinicamente eutiroideo.
Esta condición es de la mayor importancia
y su prevalencia parece estar aumentando. Factores de la dietas
pueden jugar un papel importante en el desarrollo de esta condición.
Una alta ingestión de un compuesto bociógeno puede
aumentar la secreción de TSH y el aumento de la secreción
de TSH está también relacionado con el creciente riesgo
de cáncer en la tiroides. Vale la pena notar que en los Estados
Unidos de América la frecuencia del mal funcionamiento de
la tiroides en las personas menores de 45 años se ha duplicado
desde 1985.
Las personas que estén consumiendo soja o
suplementos de isoflavona con la esperanza de reducir el riesgo
de contraer cáncer deben pensarlo dos veces. Mientras los
consumidores y los profesionales de la salud están siendo
bombardeados con publicidad de la industria, que exalta las propiedades
anticancerígenas de las isoflavonas de la soja, muchos investigadores
del cáncer están diciendo justo lo opuesto; que el
consumo de las isoflavonas de la soja puede aumentar el riesgo de
contraer cáncer.
Por ejemplo, las mujeres posmenopáusicas
que consuman isoflavonas de la soja como Terapia de Reemplazo Hormonal
(TRH) natural, tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer
de mama. En 1996 el Doctor Nicholas Petrakis de la Universidad de
California en San Francisco, informó que el consumo
prolongado de proteína aislada de soja tiene un efecto estimulante
en los senos de las mujeres premenopáusicas, caracterizado
por un aumento en la secreción de los fluidos del pecho,
la aparición de células epiteliales hiperfísticas
y niveles elevados de estradiol. Estos hallazgos sugieren un estimulo
estrógenico desde las isoflavonas genistein y la daidzein
contenidas en el aislado de la proteína de soja. (25).
El doctor Craig Dees del Laboratorio Nacional de
Oak Ridge ha encontrado que las isoflavonas de la soja hacen que
se reproduzcan las células cancerosas del pecho. Informó
que: bajas concentraciones de genistein pueden estimular a
que las células MC-7 entren en el ciclo celular (47).
El Dr. Dees concluyó que las mujeres no deben consumir
ciertos alimentos (por ejemplo productos derivados de la soja) para
prevenir el cáncer de mama.
El Doctor William Helferich de la Universidad de
Illinois apoya la tesis de tomar precauciones acerca del consumo
de soja para prevenir el cáncer de mama.
Recientemente declaró que; existe la
probabilidad de que el genistein en la dieta estimule el crecimiento
de tumores dependientes del estrógeno en los humanos con
bajos niveles de estrógeno endógeno circulando, tales
como los encontrados en las mujeres que posmenopáusicas
(48).
Las observaciones realizadas por el estudio de la
Clínica de Tiroides Ishizuki indican efectos bociógenicos
importantes en pacientes alimentados con 30 gr de soja al día.
Basándonos en las concentraciones de isoflavonas encontradas
en la soja japonesa (38), 30 gr de soja pueden contribuir hasta
con un total de 23 mg del genistein y 10 mg del daidzein. Para un
adulto que pese 70 kg. esto sería igual a la ingestión
de 0.33 mg/kg de peso corporal de genistein y 0.14 mg/kg de peso
corporal de daidzein por día. Esta cantidad de consumo de
isoflavona es aproximadamente tres veces más alta que la
cantidad consumida en el Japón, la cual es de 0.08 a 0.13
mg/kg de peso corporal del genistein total por día para un
adulto que pese 70 kgs (49).
Para los lactantes alimentados con fórmulas
a base de soja, la exposición a las isoflavonas es mucho
mayor que la de cualquier otro grupo de la población. Los
lactantes menores de 6 meses que sean alimentados iniciamente con
fórmulas de soja tienen una ingestión de hasta 5.4
mg/kg de peso corporal de genistein y 2.3 mg/kg de peso corporal
de daidzein por día (7). Por esta razón, los lactantes
alimentados con fórmulas de soja estan expuestos a niveles
aproximadamente 16 veces mas altos de isoflavonas que los pacientes
del estudio Ishizuki.
Las concentraciones de isoflavonas encontradas en
productos disponibles en Nueva Zelandia (33) indican que una dieta
de 500 g de leche de soja más 200 g de queso de soja por
día, podría dar como resultado la ingestión
de hasta un total de 135 mg de genistein y de 80 g de daidzein.
Para un adulto que pese 70 kg., esto equivale a la ingestión
de 1.9 mg/kg de peso corporal de genistein y de 1.1 mg/kg de peso
corporal de daidzein por día. Este grado de exposición
a las isoflavonas es más de cinco veces la exposición
de los pacientes en la investigación de Ishizuki y otros.
Los usuarios de los suplementos de isoflavona pueden
consumir hasta 40 mg de genistein por día. Para un adulto
que pese 70 kg. esto es equivalente a 0.57 mg/kg de peso corporal
de genistein por día lo cual es 1.7 veces más que
la cantidad que se ha comprobado que causa efectos bociógenicos.
Por lo tanto los lactantes alimentados con fórmulas
de soja, los consumidores de grandes cantidades de soja y los usuarios
de suplementos de isoflavona pueden presentar los sintomas de hipotiroidismo
sin sospechar una conexión con la dieta. Desafortunadamente
existen pocos datos acerca de qué constituye un nivel apropiado
de ingestión de soja, aunque parece ser que los consumidores
en los paises occidentales ahora pueden estar consumiendo mayores
cantidades de soja que la consumida como parte de una dieta tradicional
asiatica.
Los consumidores de soja deben ser cautelosos y
no exceder el consumo de más de 40 g de isoflavonas de soja
por día. Se han observado desordenes de la tiroides y otros
efectos biológicos en dosis iguales o por encima de este
nivel.
Aproximadamente, se pueden encontrar 40 mg de isoflavonas
en:
- Poroto de soja y harina de soja 12-25 g (0.4-0.9 oz)
- Soja molida 20 g (0.7 oz)
- Queso de soja (tofu) 70-130 g (2.5-4.6 oz)
- Leche de soja 200-300 g (7.1-10.6 oz)
- Brotes de soja 100 g (3.5 oz)
La gente tiene el derecho a saber exactamente qué
está comiendo y como está alimentando a sus hijos.
¿,Por qué las agencias gubernamentales se resisten
informar al público?
En junio de 1998, el Doctor Mike Fitzpatrick se
reunió con el personal del DHS de California para expresar
su preocupación acerca de la soja y en particular las fórmulas
a base de soja. Recibió una respuesta por escrito de la toxicóloga
del DHS, Doctora Susan Loscutoff, quien aflrmó:
Estoy de acuerdo en que los altos niveles
de isoflavinas en las fórmulas para alimentar a los lactantes
son motivo de preocupación.
No estoy de acuerdo en que los padres tengan
el derecho a saber que las fórmulas a base de soja contienen
isoflavonas y la clase de toxicidad que las isoflavonas puedan causar
en los lactantes, ya que los padres no sabrian como interpretar
esa información.
Esta es la tipica respuesta de las agencias que
temen represalias de las industrias de la soja si Ilegaran a alertar
al público acerca de los peligros potenciales para la salud
con relación a las isoflavonas de la soja.
Envíe esta información a los profesionales
de la salud y a sus amigos.
Escríbale al Departamento de Salud Estatal
solicitando información acerca de los riesgos asociados con
el consumo de isoflavonas
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