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Beatrice
Trum Hunter
El consumo de soja se está promocionando vigorosamente.
A pesar de los muchos supuestos beneficios, hay un lado negativo,
que está siendo ignorado.
El poroto de soja crudo contiene numerosos
anti-nutrientes. Si bien el procesamiento los puede reducir, no
los elimina.(1) El poroto de soja crudo es un anticoagulante (un
agente que previene la coagulación de la sangre). Esta propiedad
anticoagulante no se revierte con la vitamina K, que es un agente
coagulante muy efectivo. Muchos norteamericanos tienen bajos niveles
de vitamina K. La propiedad anticoagulante de la soja se atribuye
a su actividad anti-tripsina. La tripsina es una enzima especial
necesaria para digerir las proteínas. Además, la tripsina
permite la asimilación de la vitamina B-12. Por lo tanto,
al bloquear la actividad de la tripsina, la soja, como agente anti-tripsina,
aumenta los requerimientos de vitamina B-12 y de hecho crea una
deficiencia de dicha vitamina.(2)
El poroto de soja crudo contiene otros
anti-nutrientes, incluyendo ácido fítico (de los fitatos),
que se une a los minerales impidiendo su absorción (especialmente
zinc, calcio, y magnesio).(3) El ácido fítico también
se encuentra presente en los cereales. Por lo tanto, los vegetarianos
que dependen de la soja y de muchos productos con soja, y que también
consumen cereales, tienen un riesgo aún mayor de sufrir deficiencias
de estos minerales.(4) Los fitatos se encuentran unicamente en alimentos
de origen vegetal.
Otros anti-nutrientes presentes en
el poroto de soja crudo son las hemaglutininas. Dichas sustancias
tienen la capacidad de aglutinar las células rojas en los
seres humanos y en otras especies, y suprimen el crecimiento de
manera significativa. Estos anti-nutrientes son también conocidos
como fitoaglutininas, o lectinas.(5)
Estos varios anti-nutrientes del poroto
de soja crudo se pueden reducir en parte mediante un adecuado tratamiento
térmico, y mediante el germinado. Sin embargo, estas sustancias
siguen presentes, aunque a un nivel menor. El único método
efectivo conocido para desactivar estos anti-nutrientes es la fermentación
tradicional. Dicho proceso implica un cambio químico lento,
iniciado por bacterias, moho y levaduras. La fermentación
desactiva los inhibidores enzimáticos, el ácido fítico,
las hemaglutininas, y los antagonistas vitamínicos de los
porotos de soja crudos. El proceso de fermentación da por
resultado que los nutrientes de la soja sean más digeribles
y disponibles para el organismo.
Lamentablemente, el proceso de fermentación
se usa tan sólo con unos pocos productos de soja, productos
no muy conocidos en la cocina norteamericana, y difíciles
de conseguir. Los principales productos de soja fermentados son
el tempeh (una entrada de soja), el miso (una pasta de soja usada
en sopas y salsas), y el natto (porotos de soja fermentados enteros).
El tempeh y el miso se consiguen en tiendas de alimentos naturales
en los EE.UU. El natto, común en Japón, no es conocido
ni se consigue casi en los EE.UU. Por lo que tengo entendido, el
natto tiene un olor fuerte y una textura pegajosa, y no es generalmente
aceptado por los principiantes. Ya que el miso se usa nada más
como condimento, el único producto de soja fermentado aceptable
es el tempeh.
En contra de lo que se cree, el tofu,
más conocido y más fácil de conseguir en los
EE.UU., no es un producto fermentado. Se lo procesa por precipitación.
Con este método se desactivan algunos agentes anti-enzimáticos,
no todos, y se desactiva una pequeña parte de los fitatos.
Los porotos de soja, incluso luego
de ser procesados, tienen propiedades anti-tiroides.(6) Las isoflavonas
estrogénicas (en particular los pigmentos de la planta) presentes
en la soja - la genistina y la daidzeína - tienen mucha fama
de ser beneficiosos para la salud. Lo que no se da a conocer es
que son agentes anti-tiroides. Las personas que consumen productos
de soja regularmente (tal como se recomienda actualmente) pueden
sufrir diversos desequilibrios de la tiroides. Los estudios con
animales vinculan a las isoflavonas de la soja con los problemas
de tiroides, incluído bocio. Otros estudios vinculan el consumo
de soja no solamente con el hipotiroidismo, sino también
con bajos niveles de energía, deficiente aborción
de minerales, e infertilidad.(7)
Incluso a niveles bajísimos,
las hormonas pueden tener profundos efectos biológicos, tanto
positivos como negativos. Las isoflavonas estrogénicas de
la soja se promocionan con entusiasmo como buenas para la salud.
Aunque aparentemente previenen el cáncer si se las consume
tempranamente, pueden causar cáncer si se las consume en
una etapa posterior de la vida. Existen estudios tanto con anmales
como con personas que sugieren que la soja puede aumentar el riesgo
de contraer cáncer de mama.(8,9,10,11)
A menudo se citan estudios de las bajas
tasas de cáncer de las mujeres asiáticas que consumen
soja. Sin embargo, deben considerarse otros factores. Las mujeres
asiáticas que abandonan sus dietas tradicionales y adoptan
una dieta occidental aumentan su riesgo de contraer cáncer
de mama. No es lógico decir que la soja es el único
factor en juego.
¿Cuán saludables son
los productos de soja que se ofrecen a los norteamericanos? Los
anti-nutrientes presentes en los productos de soja modernos, incluída
la harina de soja, pueden inhibir el crecimiento en animales. En
los seres humanos, pueden causar problemas intestinales, reducir
la digestión de las proteínas, y llevar a deficiencias
crónicas en la asimilación de aminoácidos.(12,
13)
La soja contiene un alto porcentaje
de ácidos grasos, que se vuelven rancios rápidamente
cuando el poroto de soja es convertido en harina de soja. La harina
de soja entera es especialmente suceptible a deteriorarse de esta
forma, y tiene un gusto desagradable difícil de enmascarar.
Los alimentos rancios son tóxicos y deberían evitarse.
La proteína de soja texturizada,
un económico producto de relleno, se volvió popular
en un momento como extendedor para las hamburguesas. Actualmente,
se lo usa mucho en los alimentos procesados, a pesar de que contiene
anti-nutrientes.
Los aislados de proteína de
la soja se usan en mezclas proteicas destinadas a alimentos bebibles
que reemplazan las comidas.(14) Estos aislados de proteína
se obtienen a través de un proceso que utiliza altas temperaturas,
el cual desnaturaliza mucho la proteína. Así, dañada,
la proteína tiene bajo valor nutricional. Tanto el de soja
como otros aislados de proteína pueden causar un balance
de calcio negativo en los seres humanos y en otros animales, y puede
contribuir a causar osteoporosis. Los aislados de proteína
de soja tienen niveles altos de fitatos que bloquean la absorción
de minerales, fitoestrógenos que deprimen la tiroides, y
potentes inhibidores enzimáticos.(15) Además, según
ciertos informes, los altos niveles de calor utilizados en su procesamiento
aumentan las probabilidades de que se formen compuestos cancerígenos.(16,17)
La leche de soja se usa
como reemplazo de la leche de vaca, y se la promociona para la población
en general.(18) También se la utiliza como sustituto de la
leche de vaca en las fórmulas para bebés alérgicos
a la leche de vaca. La leche de soja no es equivalente a la leche
humana (ni a la de vacas, cabras, u ovejas). La leche de soja tiene
varias características negativas como alimento para bebés
o niños.(19) Puede tener efectos negativos en el desarrollo
hormonal de los niños.(20, 21, 22) Carece de colesterol,
una sustancia escencial para el adecuado desarrollo del cerebro
y del sistema nervioso central de los niños. Un estudio sobre
niños alimentados con fórmula a base de soja mostró
concentraciones de compuestos estrogénicos 22.000 mayores
que los de la leche materna o de la fórmula a base de leche
de vaca. Este increíble hallazgo llevó a que se especule
en el New Zealand Medical Journal que tal exceso de estrógeno
en los niños podría causar un desarrollo prematuro
de los pechos y de características sexuales secundarias en
niñas muy jóvenes. Adicionalmente, causó preocupación
de que tal exceso pueda impedir que los órganos masculinos
se desarrollen normalmente en la pubertad. (23,24)
Es posible que el aceite de soja sea
parcialmente hidrogenado. Este proceso resulta en la creación
de ácidos grasos trans, malsanos, y presentes en los productos
hechos con aceite de soja. Al día de hoy, la escencial información
sobre los ácidos grasos trans no se incluye en la Información
Nutricional de los envases de los productos alimenticios.
El aceite de soja, al igual que otros
productos de soja, puede también estar hecho con soja transgénica.
A menudo, se dice que la soja es una
proteína completa de origen vegetal. Aunque la
soja puede tener un perfil nutricional mejor que el de otras plantas,
sigue siendo baja en ciertos amino ácidos ecenciales. Por
lo tanto, es una fuente de proteínas incompleta y desequilibrada.
Solamente cuando se la complementa con alguna fuente de proteína
animal, se puede decir que es una proteína completa, con
todos los amino ácidos ecenciales presentes, y equilibrados.
Actualmente, la soja es uno de las principales causas
de alergia en la dieta norteamericana. Personas de todas las edades
han desarrollado alergias a la soja, atribuíbles a la proliferación
de soja y de productos que la contienen. Dado que la FDA (Administración
de Alimentos y Medicamentos, EE.UU.) aprobó la inclusión
de un texto en los envases, que dice que la soja tiene beneficios
para la salud(25), se espera que más de mil nuevos productos
con soja inunden el mercado, además de los muchos ya existentes.
Los bebés alimentados con leche de soja para evitar la alergia
a la leche de vaca, desarrollan a menudo alergia a la soja. Debido
a la agresiva promoción de la soja, y a su creciente inclusión
en alimentos y bebidas, es probable que el número de personas
alérgicas a la soja aumente, por el crónico consumo
excesivo.
Es difícil evitar la soja y
sus derivados a menos que uno elija alimentos simples y naturales
y evite los procesados. Incluso así, se consume soja indirectamente
a través del alimento de los animales de granja y de los
peces de criadero, a quienes se alimenta frecuentemente con derivados
de soja.
El texto de salud que se permite ahora
en los envases se basa en el consumo de 25g de soja por día,
y se supone que reduce el riesgo de sufrir enfermedad coronaria.(25)
Tal exceso diario aumenta inevitablemente el riesgo de alergias
a la soja. La FDA estableció que las dietas con cuatros porciones
diarias de proteína de soja pueden reducir los niveles de
lipoproteínas de baja densidad (LDL). Cuatro porciones diarias
de proteína de soja aumentan el riesgo de más alergias
a la soja. Además, reemplazan proteínas de alta calidad
sin anti-nutrientes con proteínas de baja calidad con anti-nutrientes.
Por si esto fuera poco, esta recomendación reduce la base
de alimentos entre los que elegir, negando el principio sensato
que sugiere elegir la mayor variedad de alimentos posible.
La aprobación por parte de la
FDA del texto que dice que la proteína de soja reduce el
riesgo de problemas cardíacos se hizo en respuesta al pedido
de uno de los principales productores de soja. El lobby de la soja
tiene un gran poder. Además, los fabricantes de alimentos
y de bebidas favorecen el uso de soja porque es económica
como relleno, extendedor y reemplazante en alimentos para las personas
y como alimento para el ganado. Es una forma de reducir los costos
que aumenta las ganancias.
Teniendo en cuenta toda la evidencia
en contra de la soja, ¿se justifica que se recomiende su
consumo como beneficioso para la salud? Se han aprobado en el pasado
textos de beneficios de salud de diversos productos (para ser incluídos
en los envases) en base a evidencia muy selectiva. Un crítico,
Tom Valentine, observó en True Health que ningún
otro producto alimenticio básico tiene tantos anti-nutrientes
como la soja. Y por otro lado, ningún otro producto alimenticio
tiene tantas firmas de relaciones púbilcas y lobistas trabajando
a su favor.
A pesar de la actual popularidad de
la soja, está amenazada por un rival - la micoproteína.
Proteínas de célula única, derivadas de bacterias
ú hongos, constituyen un reemplazo económico de la
carne. Las micoproteínas, aprobadas en muchos otros países,
han sido analizadas por la FDA durante años. Ahora, la agencia
parece lista para aprobar su uso como alimento humano y animal.
Igual que la soja, se promueve la micoproteína por sus beneficios
funcionales, nutritivos y químicos. Su inminente aprobación
puede iniciar una nueva revolución alimentaria. Es realmente
un nuevo producto alimentario y va a transferir la producción
de alimentos de la tierra al laboratorio. Puede que la soja sea
derribada.
Referencias
1 Rackis, J. J., " Biological
and physiological factors in soybeans," Journal of the American
Oil Chemists Society, 51: 161A-170A, January 1974.
2 Lepkovsky, S., "Antivitamins
in Foods," Chapter 11 in Toxicants Occurring Naturally in Foods,
Publication 1354: 98-104, National Academy of Sciences/National
Research Council, Washington, DC, 1966.
3 Tait, S., et al, "The availability
of minerals in food, with particular reference to iron," Journal
of Research in Society & Health, 103(2):74-7, April 1983.
4 Sandstrom, B., et al, "Effects
of protein level and protein source in zinc absorption in humans,"
Journal of Nutrition, 119: 48-53, January 1989.
5 Liener, I. E., "Hemagglutinins
in Foods," Chapter 6 in Toxicants Occurring Naturally in Foods,
Publication 1354: 51-7, National Academy of Sciences/National Research
Council, Washington, DC, 1966.
6 Ikeda, T., et al, "Dramatic
synergism between excess soybean intake and iodine deficiency on
the development of rat thyroid hyperplasia," Carcinogenesis,
4: 707-13, April 21, 2000.
7 Divi, R. L., et al, "Anti-thyroid
isoflavones from soybean," Biochemical Pharmacology, 54: 1087-96,
November 15, 1997.
8 Hilakivi-Clarke, L., et al, "Maternal
genistein exposure mimics the effects of estrogen in mammary gland
development in female mouse offspring," Oncology Report, 5(3):
609-16, May-June 1998.
9 Hilakivi-Clarke, L., et al, "Maternal
exposure to genistein during pregnancy increases carcinogenic-induced
mammary tumorigenisis in female rat offspring," Oncology Report,
6:1089-95, September-October 1999.
10 Matone, G., et al, "Effects
of genistein on growth and development of the male mouse,"
Journal of Nutrition, 86: 235-40, 1956.
11 Petrakis, N. L., et al, "Stimulatory
influence of soy protein isolate on breast secretion in pre- and
post-menopausal women," Cancer Epidemiology and Biological
Previews, 5: 785-94, 1996.
12 McGuinness, J., et al, "The
effects of long-term feeding of soya flour on the rat pancreas,"
Scandinavian Journal of Gastroenterology, 15: 497-502, 1980.
13 Murphy, P. A., "Phytoestrogen
content of processed soybean foods," Food Technology, 36: 50-4,
1982.
14 Torum, B., "Nutritional quality
of soybean protein isolates studies in children of preschool age,"
Chapter in Soy Protein and Human Nutrition, Harold L. Wicke, et
al, (eds.), Academic Press, New York, 1979.
15 Stob, M., "Estrogens in Foods,"
Chapter 2 in Toxicants Occurring Naturally in Foods, Publication
1354: 18-23, National Academy of Sciences/National Research Council,
Washington, DC, 1966.
16 Constantinou, A., "Interaction
between genistein and estrogen receptors may enhance mammary tumor
growth," American Association for Cancer Research, April 2000,
reported in "The Power of Soy," Guterman, L., Todays
Chemist at Work (publication of the American Chemical Society),
June 2000, page 47.
17 Dees, C., et al, "Dietary estrogens
stimulate human breast cells to enter the cell cycle," Environmental
Health Perspectives, 105 (Supplement 3): 633-6, 1997.
18 Wallace, G. M. "Studies on
the processing and properties of soy milk," Journal of Science
& Food Agriculture, 22: 526-35, October 1971.
19 Fort, P., et al, "Breast and
soy-formula feeding in early infants and the prevalence of autoimmune
thyroid disease in children," Journal of the American College
of Nutrition, 9:164-7, September 1990.
20 Setchell, K. D. R., et al, "Exposure
of infants to phyto-oestrogens from soy-based infant formula,"
Lancet, 350: 23-7, 1997.
21 Setchell, K. D. R., et al, "Isoflavone
content of infant formulas and the metabolic fate of these phytoestrogens
in early life," American Journal of Clinical Nutrition, 68
(Supplement): 1453S-61S, 1998.
22 Setchell, K. D. R., "Phytoestrogens:
the biochemistry, physiology, and implications for human health
of soy isoflavones," American Journal of Clinical Nutrition,
68 (Supplement): 1333S-46S, 1998.
23 Irvine, C., et al, "The potential
adverse effect of soybean phytoestrogens in infant feeding,"
New Zealand Medical Journal, 108: 318, May 24, 1995.
24 James, V., "Comments on isoflavones
in soy-based infant formulas," Journal of Agricultural Food
Chemistry, 46: 3395, 1998; also, Fitzpatrick, M. G., "Comments,"
3396-7.
25 Food & Drug Administration,
"Food labeling; health claims: soy protein and coronary heart
disease," FDA 21CFR, Part 101; Docket No. 98P-0683, October
26, 1999
Artículo aparecido en NOHA NEWS,
Vol. XXVI, No. 4, otoño 2001, página 3.
Beatrice
Trum Hunter, es una de las mayores expertas en alimentos de
los EE.UU., y miembro honorario de NOHA. Es la editora de alimentación
del Consumers´ Research Magazine y autora de muchos libros
sobre alimentación, incluídos Food Additivies and
Federal Policy; The Mirage of Safety; The Great Nutrition Robbery;
y el clásico Natural Foods Cookbook.
Fuente: The
downside of soybean consumption
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